La intención de abandonar la profesión enfermera se ha convertido en una preocupación creciente para el sistema sanitario español. La inestabilidad laboral, la falta de reconocimiento y unas condiciones asistenciales que dificultan proporcionar cuidados de calidad aparecen entre los principales factores relacionados con este fenómeno. Así lo confirma un estudio publicado en 2026 en la revista científica Journal of Nursing Management, liderado por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

La investigación, realizada a partir de las respuestas de 20.316 profesionales de enfermería de distintos ámbitos asistenciales, revela que el 39,6 % manifiesta intención de abandonar la profesión durante los próximos diez años. Además, un 17 % contempla hacerlo en un plazo inferior a dos años.

Entre los factores asociados destaca especialmente la falta de estabilidad laboral. La contratación temporal se relaciona con un incremento del 33 % en las probabilidades de intención de abandono. Asimismo, el 56,5 % de quienes manifiestan esta intención señala la inestabilidad laboral como uno de sus principales motivos, seguido de la falta de reconocimiento profesional (31,5 %).

El estudio también establece una relación significativa entre las condiciones asistenciales y la intención de abandonar la profesión. Las percepciones negativas sobre la seguridad del paciente y la calidad de los cuidados se asocian con mayores probabilidades de abandono. De hecho, el 60 % de los profesionales participantes refiere haber tenido que omitir cuidados por falta de tiempo.

Una tendencia que ya reflejaban otros estudios

Los resultados no constituyen un fenómeno aislado. La encuesta «Situación laboral y necesidades percibidas por las enfermeras en España 2024», elaborada también por el Ministerio de Sanidad y el ISCIII con 55.711 respuestas válidas, ya situaba en el 39,4 % el porcentaje de profesionales que se había planteado abandonar la profesión en los siguientes diez años. Además, el 55,2 % consideraba insuficiente la dotación de personal de su centro para garantizar unos cuidados de calidad.

Por otra parte, el estudio sobre el impacto de la presión asistencial en la profesión enfermera, publicado en 2024 a partir de 8.311 encuestas, señalaba que seis de cada diez profesionales habían pensado en dejar la profesión. En Castilla y León, este porcentaje alcanzaba el 53,3 %. La misma investigación reflejaba que el 88,3 % de las enfermeras encuestadas experimentaba repercusiones psicológicas derivadas de la presión asistencial.

Aunque estos porcentajes no son directamente comparables por las diferencias en las preguntas y los periodos temporales evaluados, su coincidencia apunta a un problema persistente. También una investigación publicada en Enfermería Intensiva en 2025 identificó una elevada intención de abandono entre profesionales de UCI y hospitalización, asociada a variables como la ansiedad y el agotamiento emocional.

Retener el talento enfermero, una prioridad sanitaria

Los resultados ponen de manifiesto que la solución requiere medidas estructurales: mejorar la estabilidad contractual, adecuar las plantillas a las necesidades asistenciales, favorecer el desarrollo de las especialidades y garantizar entornos laborales saludables.

La intención de abandonar no equivale a una renuncia efectiva, pero constituye un indicador relevante de insatisfacción y riesgo para la planificación de recursos humanos.

Garantizar unas condiciones profesionales adecuadas no es únicamente una reivindicación laboral. Es también una medida imprescindible para proteger la seguridad del paciente, asegurar la continuidad asistencial y preservar la calidad de los cuidados. Cuidar a quienes cuidan es una condición necesaria para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario.

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