La exposición laboral a medicamentos peligrosos continúa representando un importante riesgo para la salud de las enfermeras, pese a la existencia de normativa europea destinada a garantizar una manipulación segura de estos fármacos. Así lo advierten los investigadores Josh Cobb y Patrick Jahn en un artículo publicado en la revista Social Europe, en el que denuncian la falta de aplicación efectiva de las medidas de protección en los centros sanitarios.

Medicamentos como los utilizados en quimioterapia, determinados antivirales o los inmunosupresores pueden provocar efectos adversos graves en los profesionales que participan en su preparación, administración y eliminación, entre ellos cáncer, alteraciones genéticas y problemas reproductivos.

Los datos recopilados por ambos investigadores a partir de encuestas a más de 1.000 enfermeras ponen de manifiesto importantes deficiencias en los sistemas de vigilancia. Solo el 2 % de las profesionales encuestadas se había sometido alguna vez a controles biológicos para detectar la presencia de estos medicamentos o sus metabolitos en el organismo. Asimismo, menos de uno de cada seis hospitales realizaba pruebas de superficie para identificar posibles contaminaciones residuales.

La normativa europea ya contemplaba medidas específicas para abordar estos riesgos. En 2022, la Unión Europea estableció la implantación de sistemas cerrados de transferencia y la monitorización de la exposición a medicamentos peligrosos, con un horizonte de aplicación en 2024. Sin embargo, los investigadores señalan que, en 2026, estas medidas siguen sin estar implantadas en numerosos entornos asistenciales.

El estudio apunta a que las deficiencias no responden a una falta de formación individual, sino a problemas organizativos y estructurales relacionados con la ausencia de controles técnicos, mejoras en los procedimientos y sistemas de prevención eficaces.

Esta situación también repercute en la estabilidad de las plantillas. Algunas enfermeras reconocen que la exposición a estos riesgos constituye un motivo para abandonar servicios como Oncología o Hematología, e incluso puede desincentivar la elección de estas especialidades.

Los investigadores consideran que la solución pasa por garantizar el cumplimiento efectivo de la legislación existente, reforzando la protección de los profesionales y la vigilancia de su salud.

La seguridad de las enfermeras debe constituir una prioridad institucional. Garantizar entornos de trabajo seguros, sistemas adecuados de manipulación y controles periódicos de exposición resulta fundamental para proteger a quienes cuidan y asegurar la sostenibilidad de los servicios sanitarios.

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