En un momento de transformación profunda de los sistemas de salud a escala global, la profesión enfermera se ve interpelada a revisar su identidad, su alcance y su aportación a las sociedades contemporáneas. Las exigencias de sostenibilidad, equidad, eficiencia y humanización, unidas a los avances científicos y tecnológicos y al impacto aún visible de la pandemia por COVID-19, configuran un escenario en el que las definiciones tradicionales de la enfermería ya no resultan suficientes para reflejar la complejidad del ejercicio profesional actual.
El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), consciente de este desafío y del papel central que ocupa en la gobernanza mundial de la profesión, impulsó durante 2024 y 2025 un proyecto ambicioso y sin precedentes: la actualización de las definiciones oficiales de “enfermería” y “enfermera”. El resultado de este trabajo, fruto de un proceso metodológico participativo, riguroso y plural, fue publicado en junio de 2025 con el objetivo de dotar a la profesión de una base conceptual renovada que la proyecte con fuerza hacia el futuro.
Este esfuerzo responde a la necesidad urgente de contar con definiciones claras, modernas y operativas que sirvan no sólo a los profesionales, sino también a los reguladores, responsables políticos, educadores, investigadores, organizaciones internacionales y a la propia ciudadanía. La definición anterior del CIE databa de 2002 y, aunque había sido ampliamente referenciada, no reflejaba de manera adecuada ni la diversidad funcional de la profesión ni sus dimensiones emergentes en liderazgo, política, tecnología, salud pública, sostenibilidad y derechos humanos.
El nuevo proceso de redefinición se llevó a cabo a través de una metodología multielemento y multimétodo que combinó revisión bibliográfica, consulta abierta a las partes interesadas y validación mediante un panel internacional de expertos. Este grupo, de perfil interdisciplinar y representativo geográficamente, trabajó durante varios meses con la técnica Delphi para alcanzar consensos sobre los elementos esenciales de las nuevas definiciones. Se recogieron aportaciones de asociaciones nacionales de enfermería, órganos reguladores, educadores, estudiantes, líderes clínicos y usuarios del sistema de salud, todo ello bajo un enfoque ético, inclusivo y culturalmente sensible. Posteriormente, las definiciones fueron revisadas por el comité ejecutivo del CIE, aprobadas por su Junta Directiva y endosadas por el Consejo de Representantes Nacionales, consolidando así su legitimidad institucional y su carácter global.
La nueva definición de enfermería elaborada por el CIE la describe como una profesión comprometida con el derecho universal a la salud, que presta cuidados centrados en las personas y culturalmente seguros, y que actúa desde una base de conocimientos científicos, normas éticas y competencias técnicas para promover la salud, proteger la seguridad y liderar sistemas sanitarios más equitativos y sostenibles. La enfermería se reconoce como una disciplina que, además de asistir, también gestiona, investiga, educa, innova y transforma.
Por su parte, la enfermera es definida como una profesional formada, regulada y capacitada para ejercer con base en estándares éticos y científicos. Esta profesional no solo presta cuidados clínicos y sociales, sino que trabaja de forma autónoma y colaborativa, aboga por los derechos de las personas, mejora los sistemas de salud, lidera procesos de cambio y participa activamente en los desafíos sanitarios, sociales, medioambientales y políticos de su tiempo. La definición resalta además el papel específico de la enfermera en contextos críticos, como catástrofes o emergencias, y su capacidad para adaptarse con resiliencia y compromiso.
Estas definiciones buscan ser útiles tanto dentro como fuera de la profesión. Internamente, sirven para orientar la educación, la planificación de la fuerza de trabajo, la regulación profesional y la investigación. Externamente, permiten establecer con claridad y sin ambigüedad el papel de la enfermería en los sistemas sanitarios y en la sociedad, fortaleciendo su participación en políticas públicas, diálogo interprofesional y escenarios globales como la cobertura sanitaria universal, los Objetivos de Desarrollo Sostenible o las estrategias frente al cambio climático. Al mismo tiempo, dotan a la profesión de una narrativa unificada, comprensible y adaptable a distintos contextos culturales y normativos.
El informe que acompaña a las definiciones incorpora un extenso glosario de términos y notas explicativas que justifican el uso de conceptos clave como “seguridad cultural”, “abogacía”, “relaciones terapéuticas”, “autonomía profesional” o “compasión”. Se explicitan también las razones por las que se ha optado por expresiones como “centrado en las personas” frente a “centrado en la persona”, o por qué se hace referencia a “entornos seguros y sostenibles” como marco desde el cual se entiende hoy la práctica enfermera.
Uno de los aportes más relevantes del proyecto es su capacidad para articular la diversidad de realidades en las que se ejerce la enfermería. Desde los hospitales de alta complejidad en países desarrollados hasta los dispositivos comunitarios en contextos rurales o de bajos recursos, la definición del CIE acoge todas las formas de ejercicio profesional, sin jerarquías ni reduccionismos. Asimismo, reconoce los distintos niveles de formación y competencias que coexisten dentro del colectivo profesional, aportando una herramienta útil para la planificación estratégica de recursos humanos en salud.
Al redefinir de manera precisa y consensuada lo que es la enfermería y quién es la enfermera, este documento del CIE no solo renueva el lenguaje profesional, sino que contribuye a reforzar la identidad colectiva de quienes forman parte de esta disciplina. Se trata de una redefinición que recupera el legado histórico de figuras como Florence Nightingale, Virginia Henderson o Jean Watson, y lo proyecta hacia un futuro en el que la enfermería es parte activa y visible de las grandes transformaciones del sistema sanitario global.
Más allá de su valor técnico, estas definiciones son también una declaración de principios. Afirman que la enfermería no es un oficio subordinado, sino una profesión científica, ética y política. Reivindican que las enfermeras son agentes de salud, pero también de cambio social, educativo y ambiental. Y nos recuerdan que cuidar es, ante todo, un acto de compromiso con la vida, con la dignidad humana y con la justicia.
En un mundo que enfrenta crisis sanitarias, ecológicas y sociales sin precedentes, la claridad sobre lo que representa la enfermería es más que una cuestión semántica: es un imperativo político, académico y moral. El CIE ha ofrecido una herramienta poderosa para que la enfermería hable con voz propia, construya alianzas y contribuya, desde su especificidad, a un futuro más saludable, más justo y más humano.