Raquel Álvarez Álvarez – Vocal Área de especialistas matronas Colegio de Enfermería de León
En una sociedad donde la información sobre embarazo, parto y crianza circula de forma constante y accesible, resulta cada vez más necesario recordar que no todo acompañamiento ofrece las mismas garantías. Cada mujer y cada familia merecen recibir una atención que combine conocimiento científico, experiencia clínica y sensibilidad humana, elementos que constituyen la esencia del ejercicio profesional de la matrona.
La matrona es una especialista sanitaria en salud sexual y reproductiva con formación reglada y competencias reconocidas para atender a la mujer a lo largo de todo su ciclo vital. Su labor no se limita al momento del nacimiento: abarca la educación afectivo-sexual, el asesoramiento anticonceptivo, el seguimiento del embarazo, la atención al parto y posparto, así como el acompañamiento en etapas como el climaterio y la prevención de patologías ginecológicas. Esta visión integral permite ofrecer cuidados continuos, seguros y basados en la mejor evidencia disponible.
En los últimos años han surgido diversas propuestas de acompañamiento que buscan aportar apoyo emocional o vivencial durante estos procesos. Aunque muchas parten de una intención legítima de cuidado, no siempre cuentan con la formación sanitaria necesaria para reconocer signos de alarma, anticipar complicaciones o actuar ante situaciones urgentes. Esta diferencia no es menor: puede determinar la seguridad clínica y los resultados en salud tanto de la madre como del recién nacido.
Reivindicar el papel de la matrona no implica confrontación, sino defender un modelo asistencial sustentado en la evidencia científica, la responsabilidad profesional y el respeto a los derechos de las mujeres. Significa reconocer que el cuidado más humano es aquel que se ofrece con competencia, ética y compromiso con la seguridad.
En un contexto social cada vez más complejo, donde conviven múltiples discursos sobre el nacimiento y la maternidad, apostar por la matrona es apostar por una atención cercana, rigurosa y segura. Porque cuando se trata de la salud y la vida, la confianza debe descansar siempre en profesionales cualificados capaces de acompañar con empatía, pero también con ciencia.