Castilla y León ha puesto en marcha la campaña de vacunación frente a la gripe y la COVID-19 de la temporada 2026-2027. Comenzó el 1 de octubre en las residencias, los centros de atención a la discapacidad y entre la población infantil, y desde el 13 de octubre se ha extendido al resto de grupos en los que está recomendada la vacunación. Este año la campaña incorpora dos novedades relevantes: la vacunación infantil frente a la gripe se amplía hasta los once años y se vacunará también frente al virus respiratorio sincitial a personas de grupos de riesgo a partir de los 18 años.
Detrás de estas campañas hay un principio que los profesionales sanitarios conocemos bien: la vacunación protege a quien la recibe, pero también a quienes le rodean. Cuando un porcentaje suficiente de la población está inmunizado, el virus encuentra más dificultades para circular y se reduce el riesgo para las personas que no pueden vacunarse o que responden peor a la vacuna, como los lactantes, los mayores frágiles o los pacientes con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos. Es lo que conocemos como protección colectiva, y explica que vacunarse sea un acto individual con un beneficio que va mucho más allá de uno mismo.
En todo este proceso, la enfermería ocupa un lugar central. Son las enfermeras y los enfermeros quienes administran la mayoría de las vacunas, ya sea en los centros de salud, en los consultorios locales, en los hospitales o en las propias residencias, donde los equipos sanitarios acuden a vacunar a las personas mayores. Pero su labor no se limita a la técnica de la administración. Implica valorar a cada persona, comprobar que la vacuna es la adecuada, resolver dudas, desmontar mitos, vigilar posibles reacciones y registrar correctamente cada dosis, garantizando la seguridad y la trazabilidad de todo el proceso.
La enfermería es, además, la profesión más cercana a la ciudadanía y la que mejor puede ejercer la educación para la salud. Una explicación clara y tranquila en la consulta puede marcar la diferencia entre una persona que duda y otra que decide vacunarse. Esa confianza se construye a lo largo del tiempo y es uno de los grandes activos de nuestra profesión.
Desde el Colegio de Enfermería de León animamos a la población a informarse y a vacunarse según las recomendaciones, y reconocemos el trabajo de todos los compañeros y compañeras que hacen posible, un año más, que esta campaña llegue a cada rincón de la comunidad. Vacunarse es una forma sencilla de cuidar de uno mismo y de los demás.



