El Consejo General de Enfermería y la Guardia Civil se han unido para dar un paso más en la protección de las enfermeras y enfermeros frente a las agresiones. Bajo el título “Afrontamiento y prevención de agresiones a enfermeras”, ambas instituciones trabajan juntas en una nueva edición de esta formación específica, pensada para que los profesionales sepan cómo actuar ante situaciones de riesgo en hospitales, centros de salud o incluso en el domicilio de los pacientes.
El curso, gratuito y accesible a través de la plataforma del Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS), estará disponible a partir del 12 de marzo. Los contenidos son muy prácticos: incluyen vídeos que recrean con gran realismo diferentes escenarios de peligro y explican, paso a paso, cómo intentar evitar una agresión, cómo salir de una situación amenazante y cómo presentar una denuncia, tanto de forma presencial como online.
Una de las grandes novedades es el refuerzo de las herramientas que conectan directamente con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Se enseña a utilizar ALERTCOPS, una aplicación que permite enviar avisos discretos en caso de emergencia, y se pone en valor la figura del Interlocutor Policial Sanitario, presente en cada provincia, como punto de unión entre el ámbito sanitario y los cuerpos policiales. El objetivo es que las enfermeras no se sientan solas y sepan a quién acudir.
Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, insiste en que las más de 2.500 agresiones registradas son solo “la punta del iceberg”, porque muchas nunca se denuncian, ya sea por miedo o por desconocimiento. Por eso, la formación subraya que también las agresiones verbales —insultos, humillaciones, amenazas— deben denunciarse y no normalizarse. La comandante Elizabeth Franco, Interlocutor Policial Sanitario de Madrid, lo resume con una idea clara: toda agresión que no se denuncia se vuelve invisible, y si no se conoce el problema, es imposible ponerle freno.
Con esta alianza, el Consejo General de Enfermería y la Guardia Civil lanzan un mensaje rotundo: quienes cuidan de la salud de la población merecen trabajar en entornos seguros, sin miedo y sin violencia. Formarse, saber cómo reaccionar y atreverse a denunciar son pasos esenciales para proteger no solo a cada profesional, sino a toda la profesión.
Podeis inscribiros de manera gratuita desde este enlace.



